BREVES CONCLUSIONES DE LAS JORNADAS “ARQUEOLOGÍA DE SOFÁ: CASA Y SOCIEDAD EN EL MEDITERRÁNEO OCCIDENTAL ANTIGUO” (Almedinilla, 16-17 de Marzo de 2018)

 https://www.youtube.com/watch?v=WPC-nhz8UT0

https://www.youtube.com/watch?v=YYwp2rz3DuI

Comenzamos las Jornadas con la visita al Ecomuseo del Río Caicena el viernes 16 por la tarde: Centro de Recepción y Exposiciones Temporales, villa romana de El Ruedo, poblado ibérico del Cerro de la Cruz, Museo Histórico, Aula del Campesinado, Taller de Restauración y Almacén.
 
Ya el Sábado 17 dieron comienzo los debates en sí con el saludo de bienvenida de Jaime Castillo (alcalde de Almedinilla), la buena nueva de la compra municipal de las 25 hectáreas del Cerro de la Cruz que aplaudió Ignacio Muñiz (director del Ecomuseo del Río Caicena y arqueólogo municipal), la explicación a cargo del Profesor Titular de la Universidad de Granada, Andrés Adroher, del formato didáctico, dinámico y participativo de estas jornadas que se celebraron por primera vez en Montejícar (Granada), así como la composición de los distintos temas de debate, que explicó Manuel Abelleira (Universidad de Granada), con dos ponentes por tema y un moderador cuyo papel fundamental era articular el debate entre ponentes y público de manera amena y distendida.
 
Los temas que se tocaron fueron: La casa en la ciudad ibérica y romana; Dentro de la casa: decoración y ajuar; La casa y su contexto: urbanismo; Religión y hogar en época íbera; La cerámica dentro de la casa. Se vio la necesidad de publicar de manera extendida los contenidos, reflexiones y debates que se dieron a lo largo de la jornada (que fueron grabados en video en su totalidad).
¿Y todo ello con qué objetivo? ¿Qué es lo que se puede sacar en claro de los estudios históricos y arqueológicos? ¿Para qué sirve reflexionar y debatir sobre ello? Pues, como dijo Andrés Adroher, no tanto para conocer nuestro Pasado cuanto para tener mimbres suficientes para que no nos engañen en el Presente.
 
Estudiar la casa en el mundo antiguo nos ayuda a conocer cómo eran esas sociedades, su organización familiar y económica, ya que en la casa se unen los aspectos reproductivos y productivos con unos componentes materiales y simbólicos que hacen de las casas lugares para la descendencia, el descanso, el trabajo, el almacenaje y para expresar las creencias, supersticiones y aspectos religiosos. También ayuda a centrar la reflexión sobre lo cotidiano y desde aquí reivindicar una cierta interpretación de género que pone al mismo nivel los aspectos productivos y reproductivos.
 
Se distinguió entre viviendas aristocráticas (que son las que más huellas dejan en el registro arqueológico) y viviendas humildes (que eran y siempre han sido las más frecuentes) con una casa sencilla más común en época prerromana, de carácter multifuncional, sin espacios internos muchas de las veces, volcada al exterior y en un contexto de vida más comunal que va dejando paso a la casa con patio venida del Mediterráneo Oriental (y con la impronta fenicia y púnica en primer lugar) donde el uso privado de la misma se va vinculando cada vez más a los elementos aristocráticos, es decir, la privacidad como elemento aristocrático, con casas más cerradas al exterior y cada vez menos multifuncionales, aunque en distintos momentos se ve cómo coexisten estos diferentes modelos, que no se excluyen entre sí, aunque pudo tener más preponderancia uno u otro según el momento histórico. De esta manera tenemos en época romana la “insulae” como vivienda hacinada en edificios populares de un solo espacio, junto a “domus” y “villae” con patios y estancias lujosas.
Se vio cómo el desarrollo urbanístico (calles, plazas, murallas, edificios singulares, saneamientos…) estaba en relación con sociedades estatales o protoestatales, en donde las instituciones crean o tienden a crear la diferenciación de espacios en las ciudades, aunque advirtiendo que esta organización estatal no se debió a un hecho meramente evolutivo sino a una imposición, con elementos por tanto no sólo materiales sino también ideológicos, y que algunos elementos que se dan como propios de sociedades muy jerarquizadas, como son las murallas y su construcción, pudieron darse en el contexto no tanto de la diferenciación social cuanto de la cooperación.
 
Esa diferenciación social se ve en las casas romanas más claramente, con viviendas aristocráticas que tienen en la decoración de mosaicos, esculturas y pinturas su máxima expresión, con espacios privados y otros de recepción en torno a patios y salas especiales de recepción y representación, mientras en las casas prerromanas esa diferenciación social se vislumbra mejor en los ajuares y en los ajuares funerarios.
 
La casa fue también un lugar de expresión simbólica donde las creencias, la magia y la superstición tenían su cobijo. Creencias, magia y superstición que es difícil distinguir de la religión propiamente dicha (más vinculada a lo institucional). Muchas espacios que se confunden con casas pudieron ser templos religiosos en época prerromana (y viceversa) y ya en época romana vemos cómo las viviendas son también espacios donde habitan los Lares protectores del hogar, los Manes o espíritus de los antepasados, cómo incluso en las comidas (“convivia”) se echaban restos de alimentos al suelo para que sirvieran de alimentos a esos espíritus, y cómo incluso es difícil distinguir en muchos casos el culto religioso dentro del espacio doméstico (como por ejemplo los cultos a Dionisos o cultos cristianos que, como otros, tenían el espacio domestico como lugar de encuentro).
Los enterramientos de niños neonatos o nonatos en incineraciones y en espacios determinados de las necrópolis (fenicios) o en inhumaciones dentro de las viviendas (Edad del Bronce y Época ibérica) nos apunta también a ese conjunto de supersticiones, magias, creencias que tan ligadas estaban con la religión y que se llevaban a cabo también en las casas, en este caso tal vez con una función apotropaica y/o siguiendo tradiciones anteriores y/o señalando el status del niño.
En definitiva, la función de la vajilla cerámica dentro de cada vivienda nos habla también de los diferentes usos de las estancias, de los culinarios, las nuevas modas y cómo se producen los cambios a través del comercio, el intercambio y la aculturación.
Se terminó con dos conclusiones, una reivindicación y varios agradecimientos.
Las conclusiones fueron que las cosas son al mismo tiempo diversas y homogéneas y que el centrar la atención de la investigación en uno de esos dos aspectos no anula el otro: que las cosas siguen siendo homogéneas y diversas, aunque en un contexto determinado pese más una u otra cuestión. Y que en Arqueología (como en cualquier otra ciencia) lo importante es dudar, porque la duda es el motor del conocimiento, y que esa duda lejos de provocarnos desasosiego lo que debe procurarnos es crítica y reflexión, preguntas más que respuestas. Todo ello para entender mejor nuestro Presente y ayudar a cuestionarlo evitando que nos mientan…al menos demasiado.
 
La reivindicación giró alrededor del necesario apoyo que necesita la investigación y l@s investigador@s, criticando la escasa ayuda que en España existe, con una precariedad laboral insultante y una falta de medios que no es propia de un país moderno. En este sentido el agradecimiento fue a esos jóvenes investigadores que a pesar de esta situación, y animados por su voluntad, pasión y perseverancia, mantienen la investigación y lo hacen además desde la calidad . Por ello dimos las gracias a los coordinadores de la Jornada: Andrés Adroher y Manuel Abelleira (Universidad de Granada), a José Ortiz Córdoba (Universidad de Granada), Purificación Marín Díaz (Universidad de Granada), Alberto Dorado Alejos (Universidad de Granada), Julia García González (Universidad de Málaga), Octavio Torres Gomariz (Universidad de Alicante), Alberto Romero Molero (Universidad Isabel I), Helena Jiménez Vialás (Universidad de Murcia), Fernando Prados Martínez (Universidad de Alicante), María José Ramos Suárez (Universidad de Sevilla), Mª de los Reyes Somé Salazar (Universidad de Sevilla) y José Carlos Coria Noguera (Universidad de Granada).
 
Fran Vicente (Concejal de Cultura) finalizó agradeciendo la asistencia de vecin@s del pueblo, arqueólog@s venidos de otros puntos y maestr@s que se inscribieron dentro de las propuestas formativas del CEP de Montilla-Priego (que incluyó estas jornadas en su programa), entre 40-50 personas a pesar de los días diluvianos que tuvimos. Del mismo modo agradeció a las empresas locales Muebles Mesa y Muebles Aparicio la decoración del escenario.
 
http://www.ecomuseoriocaicena.es/2018/03/estupenda-jornada-de-arqueologia-de-sofa/
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