Los trabajos de microexcavación del interior de las dos urnas cinerarias, encontradas en 2019 en la necrópolis ibérica de Los Collados, avanza poco a poco. Ambas urnas se entregaron en depósito temporal para su estudio en el Laboratorio de Antropología Departamento de Medicina Legal, Toxicología y Antropología Física de la Facultad de Medicina de la Universidad de Granada, y están siendo estudiadas por  Carmen María Román Muñoz.

 

Carmen María Román ha comenzado con la urna de la Tumba 3, realizada sobre una fosa irregular en el terreno natural de margo-calizas.  En el límite occidental de la fosa pudimos registrar dos piedras planas en forma de placas que conformaban un apoyo sobre el que probablemente se encontraba, en origen, la urna funeraria, de modo que la posición en que la encontramos parecía ser consecuencia de un desplazamiento desde este punto de apoyo. Junto a la urna se encontraba, también aparentemente desplazado desde el mismo lugar, un plato-tapadera de borde vuelto que, por la posición de las concreciones y su diámetro, cabría pensar actuó como cubrición de la misma.

El resto de la superficie de la fosa aparecía cubierta por objetos que conformaban el ajuar funerario, entre los que se encontraban elementos cerámicos como un plato de borde vuelto y dos cuencos, y elementos metálicos como una espada de hoja recta y un soliferreum inutilizados (doblados), una punta de lanza, un regatón, una manilla de escudo y un cuchillo.

En la microexcavación, Carmen María Román nos adelanta que ha encontrado los restos óseos, a pesar de la cremación, en buen estado, advirtiendo de una cremación con poca intensidad. Además ha encontrado una fíbula anular y un aplique, lo que señala que el cuerpo fue cremado en la pira funeraria vestido.

 

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