Archivo de la Categoría “Documentos”

Federico Castillo y Ana Soler (alumnos del Taller de Empleo Caicena) han elaborado esta guía didáctica para escolares que ayuda a entender la obra de arte contemporánea de Patricia Gómez y Mª Jesús González: DE RE MURARIA que se expone hasta finales del mes de Octubre.

Con la Guía se pretende trabajar con alumnos y alumnas de los últimos cursos de Primaria.

Aquí puedes descargarte la Guía Docente: EL VUELO DE HYPNOS VIII-GUIA DOCENTE

y la Guía Didáctica: El vuelo de Hypnos VIIIpdf

Comments No Hay Comentarios »

El 4 de julio tuvo lugar la inauguración de la VIII edición del Vuelo de Hypnos: “Diálogos entre arte contemporáneo y patrimonio histórico” que en esta ocasión cuenta con la obra de Patricia Gómez y Mª Jesús González titulada: DE RE MURARIA, y que estará expuesta (en villa romana de El Ruedo y Museo Histórico hasta Octubre).

El trabajo de Patricia y Mª Ángeles rastrea los restos de humanidad en edificios abandonados actuando sobre las paredes, que deshojan como a margaritas frescas con la delicadeza y la técnica de la restauradora de obras de arte que extrae las pinturas al fresco para ser reparadas . Así lo han hecho en casas abandonadas de barrios históricos como el del Cabanyal en Valencia, o en cárceles como la modelo de Valencia, la de Palma de Mallorca y la Holmesburg Prison de la ciudad de Philadelphia en EEUU antes de ser derruidas y perderse el rastro de humanidad que se conservaba en las paredes.

Las paredes sobre las que trabajan Patricia Gómez y Mª Ángeles González en esta ocasión tienen las huellas dejadas por las distintas capas de cal que enjalbegaban cada año las casas de aldeas y cortijillos de Almedinilla con fines ornamentales, climáticos, para la consolidación y protección de muros o por razones higiénicas.

Mª Ángeles y Patricia reconstruyen y dan intensidad a ese pasado reciente recuperando la memoria impresa en las paredes del Cortijo de Lopera que terminan conectando con aquellas otras del pasado más lejano: las de la villa romana de El Ruedo, estableciendo un verdadero diálogo entre el arte contemporáneo y el patrimonio arqueológico.

También actúan en otras edificaciones que aparecen en el paisaje de Almedinilla, cual arqueologías recientes, deshojándose como margaritas decrépitas de puro viejas, en ausencias y olvidos que dejan cierto escalofrío en quien las observa: La Carrasca, Las Casillas, Cortijo Lopera, Cortijo Del Cuqui, Cortijo de El Palomar, Cortijo de Los Llanos de Rueda, Cortijo de Los Cerrillos, Casa de Los Cañá, Casa Nueva… testigos de ese universo rural otrora dominante, y siempre acosado, que hoy resiste las embestidas de un mundo urbano de cemento acelerado y luces de neón.

Aquí puedes descargarte el Catálogo en PDF:HYPNOS VIII-3redu

Comments No Hay Comentarios »

SI QUIERES ACCEDER A ELLA PINCHA AQUÍ Y DESCÁRGATELA EN PDF: GUIA GASTRONOMICA SUBBETICA DEFINITIVA

Comments No Hay Comentarios »

Aquí te puedes descargar en PDF dos nuevos artículos de investigación publicados en la revista ANTIQUITAS.

El primero trata sobre una nueva necrópolis romana de incineración y el redescubrimiento de una tumba-hipogeo romana en El Ruedo hipogeo

El segundo sobre materiales de época emiral encontrados en uno de los basureros del Cerro de la Cruz basurero emiral Cerro de la Cruz

Comments No Hay Comentarios »

Valoramos muy positivamente el II Encuentro para la creación de una red de productores-consumidores de productos ecológicos en Almedinilla fomentando la huerta local, que tuvo su comienzo con la conferencia que se impartió el 15 de mayo y que ha generado mucho diálogo e intercambio de pareceres.

En aquel primer encuentro, donde nos reunimos unas 25 personas, Marián Martínez (técnico de la UPA en Córdoba) al alimón con José Luis Granados (hortelano ecológico de Cabra, venido del cultivo convencional e integrante de la red de productores-consumidores «Subbética Ecológica») comenzaron a limar las dudas primeras que surgían en torno al control de plagas, producción y formas de cultivo en la esfera de la producción ecológica.

Con muchos argumentos desmontaron los mitos creados en relación a tener la huerta limpia de hierbas como signo de buen cultivo, explicando la necesidad de tener muchas hierbas diferentes (aromáticas, medicinales…) en la huerta, maneras de controlar plagas de manera natural una vez la tierra ha recuperado su equilibrio (a salvo de plaguicidas), la rotación de cultivos, la diversidad de los mismos en la misma huerta, el abono natural y la recuperación de las semillas autóctonas, sin que ello conlleve más trabajo (sino todo lo contrario).

José Luis nos explicó cómo tiene diferentes grupos asignados a su huerta (que tiene en propiedad) y cómo recogen allí mismo las cestas semanalmente con productos de temporada, a un precio pactado entre productores y consumidores que beneficia tanto al productor (ya que el margen no se lo queda el intermediario) como al consumidor (que recupera calidad, sabores y olores a un precio similar al del mercado convencional).

De los muchos modelos existentes en las redes de productores-consumiodores (que tienen en común el cultivo ecológico, el fomento del mercado local con productos locales, la eliminación de intermediarios y la confianza mutua) en Cabra optan por productores que tengan el sello oficial de producción ecológica (que se concede después de un periodo de tres años de transición) y por la recogida de las cestas en la propia huerta.

José Luis vive dignamente de su huerta ecológica, ahora es máximo defensor de esta forma de cultivo (e intenta atraer a otros hortelanos) y nos confensó que ha recuperado, junto al equilibrio de su huerta, su equilibrio personal. Ahora tiene excedentes que quiere comercializar fuera de la red: en tiendas y restaurantes (para lo que piensa darse de alta en autónomos).

Ya en este primer encuentro quedó claro el poco margen que queda al agricultor dentro del modelo convencional que promueve la agricultura industrial basada en los monocultivos, la productividad excesiva, los
productos químicos, el control de las semillas por las multinacionales, las grandes cadenas de comercialización y venta… y la mala calidad para el consumidor que no puede decidir qué es lo que come, cómo, de dónde y de quién (la llamada Soberanía Alimentaria), al igual que quedó marcado la gran demanda de productos locales y de calidad, demanda que no tiene la mayoría de las veces los cauces necesarios para organizarse y articularse con la oferta de esos productos locales (el problema no es la falta de demanda).

El 28 de junio, dentro del II Encuentro que convocó a 30-35 personas, Antonio Ariza (copropietario de una huerta y olivar familiar en Fernán Nuñez) nos contó su experiencia. Él y su hermano Juan (ambos con profesiones y trabajos fuera de este ámbito) decidieron un día, sin dejar sus trabajos, potenciar las 8 hectáreas cultivadas por su padres de manera convencional transformándolas en ecológicas y dentro de una red de productores-consumidores basada, en este caso, no tanto en el sello oficial de producción ecológica (que obtuvieron tiempo después de haber iniciado el trabajo ecológico y en red) sino en la confianza y apoyo mutuo entre consumidores-productores. Además de hortalizas, tienen 70 cabras con las que hacen queso y 400 olivos que molturan ellos mismos (con aceitunas semimaduras) embotellan y venden dentro de la red, alcanzando toda la producción (2000-3000 litros de máxima calidad que venden a 6 euros/litro). Tienen diferentes puntos de entrega de las cestas semanales en Córdoba y también venden en tiendas de productos ecológicos.

Los vecinos de Antonio y Juan se preguntan porqué su finca tiene menos plagas sin tratarlas con químicos, y ellos insisten en que cuando la finca recupera su equilibrio se autoregula casi por sí sola. Antonio, en esta línea, también insistió en ser muy observadores y no aplicar lo mismo para una tierra que para otra, para un árbol que para otro, ya que depende de muchos factores que en gran medida deberá descubrir cada agricultor en su tierra, reivindicando el conocimiento amplio y complementario que la agricultura proporciona con una observación que tenga en cuenta la flora, la fauna, el clima, los aires, la orientación, el tipo de suelo…hasta las fases lunares.

Antonio y Juan no quieren ampliar más las ventas y, lejos de producir más o comprar otras producciones para vender directamente, se prestan para acompañar y asesorar a quien quiera hacerse responsable de su propia producción. Consideran su trabajo, más allá del beneficio económico, una forma de vida que les hace felices y que han sabido trasmitir a sus hijos, que siendo pequeños son ya pequeños expertos y apasionados del campo.

El mismo día, Marta Soler, profesora de la Universidad de Sevilla (Departamento de Economía Aplicada de la Escuela Técnica Superior de de Ingeniería Agronómica) levantó el vuelo sobre las huertas para darnos una visión global del problema existente en el modelo actual agroalimentario asociado al capitalismo global que margina las producciones campesinas locales y su modo de vida. Nos hizo ver el sinsentido de comprar en grandes almacenes productos de mala calidad venidos de sitios lejanos cuando en las comarcas se puede producir lo mismo, con más calidad y precios similares, ahorrando con ello recursos energéticos en los traslados de esos productos, fomentando la economía local y el equilibrio medioambiental en esas comarcas.

Marta nos mostró las diferentes y múltiples experiencias en Andalucía, España, Europa y resto del mundo que intentan recuperar las producciones locales y los mercados locales en el ámbito de la agroecología, y la fuerza que va adquiriendo poco a poco, insistiendo en que no es tanto el comprar productos ecológicos (que empiezan a comercializar las mismas multinacionales que lo hacen con los productos convencionales, pero a precios muy elevados) cuanto que esos productos ecológicos sean de la misma comarca, beneficiando al agricultor local y no a esas empresas multinacionales, y promoviendo la propia cultura campesina llena de saberes y formas de vida comunitarias que de manera milenaria han sabido crear redes de apoyo mutuo y equilibrio con el entorno.

Marta, también recalcó la importancia de las instituciones locales (ayuntamientos) para fomentar los cauces que permitan el desarrollo de mercados locales de productos de calidad, con la creación de bancos de tierra, huertas experimentales, marcas propias, exenciones .
fiscales, mercadillos locales…

Al día siguiente, Rosa Pineda, hortelana que tiene arrendada una huerta de 1,5 hectáreas (de las que deja en barbecho 1/3) cercana a Córdoba y que, con otros compañeros, vende su producción dentro de una red de productores-consumidores, nos contagió su optimismo a pesar de contar con inconvenientes de partida (arriendo, maquinaria…) ya que en tan sólo un año consiguen vender dentro de la red 30 cestas semanales de productos ecológicos de temporada (a 10 euros la cesta) que si bien no cubre aún gastos se prevé hacerlo en breve.

Las cestas semanales se reparten en diferentes puntos de Córdoba (sedes de asociaciones…) y al consumidor le puede salir más barata si participa algún día de la semana en el cuidado de la huerta.

Insistió subrayando la importancia de conservar las semillas autóctonas e intercambiarlas para no depender de las 10 multinacionales que ya son dueños del 70% de las semillas que existen en el mundo y que van a ser responsables de la próxima crisis que se avecina: la alimentaria, no por falta de alimentos (los alimentos sobran en el mundo pero su reparto es desigual, haciendo obesos a los ricos y matando de hambre a los pobres) sino por el control de los mismos (desde la producción en grandes latifundios, control de precios, distribución, venta, manipulación genética) por unas pocas multinacionales.

Rosa no posee aún la calificación oficial en productos ecológicos, pero la red funciona por la confianza mutua de saber el consumidor (con quien pacta directamente los precios) cómo se producen esos alimentos. Más allá del beneficio económico (que aún no da para un sueldo medio) nos transmitió que es una forma de vida que le ha dado felicidad al saberse dentro de un ciclo natural que observa con detenimiento lo que uno tiene a su alrededor, siendo dueña de su tiempo, sin jefes, y dentro de una red de apoyo que valora su trabajo y que compra sus productos sabiendo que con ello, además de mejorar la salud y recuperar los sabores y los olores, están rompiendo la dinámica socioeconómica en la que vivimos (y de la que es dificil escapar muchas veces) donde prima el beneficio de las grandes empresas muy por encima del medio natural, de la vida tradicional campesina, de la salud, de unas condiciones dignas de vida, de la capacidad de ser soberados sin depender y estar sometidos (hasta en una cuestión tan básica como la alimentación) a unos poderes económicos que presionan, en maridaje, a los poderes políticos.

Gustavo Sánchez, por su parte, nos refirió la experiencia del Taller de Agricultura Ecológica Comunitaria del Parque de la Somadilla (dependiente del Jardín Botánico de Córdoba) donde unas 80 personas (fundamentalmente en paro) aprenden horticultura ecológica al tiempo que se abastecen de alimentos. Gustavo señaló que la Soberanía Alimentaria también era una cuestión de acceso a la tierra, y cómo el 5% de los propietarios con dueños del 50% de las tierras en Andalucía (casi como en época romana) y que por tanto todo ello tenía necesariamente una dimensión política.

Por último, David Gallar (profesor del Instituto de Sociología y de Estudios Campesinos de la Universidad de Córdoba) reforzó esta necesaria dimensión política que debe tener este tipo de proyectos.

De esta manera, el primer paso sería la toma de conciencia del problema generado por un modelo socioeconómico que promueve a su vez un modelo agroalimenario que acaba con la soberanía alimentaria y con las formas de vida campesinas, para desde aquí adquirir conocimientos que faciliten el cambio en la forma de cultivar la tierra y relacionarse con ella, creando organizaciones y redes que hagan posible la vida en el campo y del campo, con productos sanos y con capacidad de decisión sobre ello.

En un momento de grandes índices de paro, con unas huertas ricas y productivas con abundante agua, con productos autóctonos, y con apoyo de instituciones como el Ayuntamiento, sólo falta la toma de conciencia, conocimientos (a través de cursos, visitas e intercambios)…y organizarse para que el intermediario no se quede con el valor del esfuerzo del trabajo, para que comamos calidad y fomentemos la economía local (y no a las grandes superficies como Mercadona, Dia, Carrefour…) pudiendo vivir dignamente (sin pensar en enriquecerse) y en sintonía con nuestro entorno privilegiado heredado de nuestros abuelos y abuelas que debemos dejar mejorado a nuestros hijos. Máxime cuando la crisis (que es estructural) ha venido para quedarse.

Comments No Hay Comentarios »

Un artículo sobre el Ecomuseo y la participación ciudadana que reflexiona sobre la gestión cultural (páginas: 95-113). Corresponde a la publicación de las actas de las Jornadas de Museología que organiza la Universidad del País Vasco. Para descargarte el artículo pincha aquí: particip

Comments No Hay Comentarios »