Se reedita el Oikos II con la incorporación del capítulo de Eva Montes y su estudio carpológico de las semillas del poblado ibérico del Cerro de la Cruz.
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Archivo de octubre 2026Se reedita el Oikos II con la incorporación del capítulo de Eva Montes y su estudio carpológico de las semillas del poblado ibérico del Cerro de la Cruz. Pinchar aquí para descargar el pdf: OIKOS_II_digital
Oct
27
2026
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25
2026
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2026
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12
2026
Ya se pueden inscribir los centros educativos interesadosEscrito por ecomuseo en Sin categoría
En este sentido, siguiendo la “filosofía del absurdo” de Albert Camus, se podría partir del “absurdo” de intentar explicar racionalmente un mundo irracional, de explicar el devenir humano, y los restos de cultura material que deja, pretendiendo llegar a algo más que meras hipótesis. Al advertir de esta imposibilidad, el “absurdo” irracional se impondría, pero sería en ese mismo “absurdo” donde se encontraría la respuesta: una nueva mirada que dé sentido a esa cultura material y la transcienda a partir de la mirada artística, poética y metafórica a partir de una «metodología poética» que habría que articular. En Arqueología, el estudio estratigráfico y el contexto es lo importante. En el carácter de la estratificación intervienen sobre todo las circunstancias históricas y culturales en las que fue creada esa estratificación, así como las naturales o geológicas, y su estudio nos aporta información sobre el orden cronológico relativo en el que fue formada. Cualquier huella dejada por el ser humano puede ser estudiada a partir de los distintos estratos, esas capas, niveles, fases, momentos diferentes que han ido creando, depositando, horadando sucesiva o simultáneamente esos templos, casas, talleres, castillos… esas tumbas, basureros o simples graffitis. Actividades humanas cualesquiera, por muy recientemente que hayan sucedido, que nos advierten que en realidad todo tiempo es pasado… y que solo somos pasado y memoria. Un tiempo intacto y latente que siempre es el mismo: pasado-presente-futuro, donde el paso del tiempo ya no produce escalofrío sino una suerte de tiempo compartido, con olvidos y memorias, ausencias y presencias, anhelos y miedos, sueños y vigilias y, en definitiva, amores y desamores. De alguna manera se trataría de “desacralizar” la pretensión científica (o abrir el debate sobre ello) y señalar que el entendimiento arqueológico descansa (como en cualquier otra ciencia) en ideas, sensaciones y principios resultantes de la confrontación entre el sujeto y el objeto, en cuyos resultados, consciente o inconscientemente, influye poderosamente el cómo se ha aprendido a ver las cosas: en qué escuela se estudió, qué profesora te influyó más, cuál fue el ambiente familiar, qué planteamientos ideológicos se tienen y desde qué teoría se aborda el trabajo científico, de tal manera que dos investigaciones científicas (siendo coherentes y honestas) llegarán a conclusiones diferentes dependiendo de cómo y desde dónde ven el objeto de estudio. Que la realidad no es una sola, en definitiva, y que hay diferentes maneras de aprehenderla, invitándonos a sacar nuestras propias conclusiones como sujetos observantes de una obra en donde también queda nuestra propia memoria reflejada. |