Dice el tango que “20 años no es nada”…pero 30 empiezan a ser algo.

Queríamos celebrar haciendo balance de tantos años, de manera sencilla pero rotunda, en la convicción que “lo bueno, si breve, dos veces bueno” y sin tener en el almanaque un día concreto y señalado,  porque el Ecomuseo no tiene una campanada de inicio sino que se ha ido haciendo con el andar.

Las inquietudes vecinales en torno al patrimonio local surgieron a comienzos de la década de los 90 del siglo XX: a raíz del abandono de los yacimientos arqueológicos de la villa romana de El Ruedo y el poblado ibérico del Cerro de la Cruz (después de las intervenciones durante 1985-87-89) pero también del descuido de la arquitectura tradicional, de los parajes naturales como el propio río, de la pérdida de algunas tradiciones…Ya en 1994 estaba legalizado el Museo Histórico de Almedinilla (dentro de la Red Andaluza de Museos) y elaborado el documento que sirvió de guía a todo el proyecto…mucho trabajo voluntario hasta que en 1998  se empezaron a concretar los distintos núcleos museísticos que conforman el ecomuseo (incluido el nuevo Museo Histórico ya en el paraje de Fuenteribera).

El documento fue realizado con las asociaciones locales (con un inventario de recursos culturales, diagnósticos de los mismos y planificación a corto, medio y largo plazo) bajo el paraguas teórico y museológico de los ecomuseos (siguiendo las pautas de la Nueva Museología, del MINOM y el ICOM) que finalmente el Ayuntamiento hizo suyo y ha ido desarrollando poco a poco con la participación de los vecinos y bajo ese paraguas, confirmando que no hay definición totalmente válida y uniforme de “ecomuseo”,  y que por sus propias características los ecomuseos se conforman con la particular realidad y el singular contexto de cada lugar donde se ubican.

Escogimos estas fecha del 13-14-15 de junio de 2025 por estar dentro de las Jornadas Europeas de Patrimonio (también de las de Arqueología) pero, sobre todo, porque estábamos cerca de la noche mágica de San Juan, cuando se renuevan los ciclos, de la propia festividad de San Juan en Almedinilla (que es su patrón) y porque finalmente 30 años es una fecha redonda, como la era donde íbamos a separar el grano de la paja.

Para empezar, en la Jornadas debía haber una reflexión compartida y crítica, un debate teórico que debe ser el marco de cualquier iniciativa. En este sentido los aspectos museológicos (y no sólo museográficos o turísticos) fueron los primeros a considerar en el proyecto del Ecomuseo del río Caicena desde primera hora, y así, desde el principio,  fuimos sabedores que en la gestión del patrimonio debe estar incluida la investigación, que no hay difusión sin investigación previa.

Desde el debate  teórico y la investigación en torno al patrimonio fue surgiendo el término “eco”   como exponente de ese “oikos” que en griego define el HOGAR en sentido amplio: el territorio donde se sitúa la vivienda, la familia y la vecindad, el territorio como objeto mismo de atención y como marco material e ideológico que procura de identidades a una población, desde la interdisciplinareidad y la participación ciudadana. Es decir, había que conseguir cerrar el círculo y desde la investigación  difundir el patrimonio para que fuera conocido por la población, entendido, respetado después, valorado por consiguiente por los vecinos, apropiándose de él finalmente: considerándolo como propio, porque en la propia gestión se participa de alguna manera.

Para esta necesaria “apropiación” social del patrimonio, también tuvimos claro desde un principio que más allá de la valoración del patrimonio que puedan hacer los técnicos, las administraciones o personas individuales especialistas en la materia, sólo cuando una población hace suyo el patrimonio, ese patrimonio adquiere la valoración real. Por ello siempre tuvimos presentes que, además de las cuestiones técnicas, en el hecho de considerar el patrimonio como algo propio está el lazo afectivo que une ese patrimonio con la población del territorio que lo ha generado, y que una fuente sin valor histórico y/o artístico, un rincón desvencijado, un cante improvisado, una leyenda o un mito repetido….también es patrimonio si lo consideran de esta manera los vecinos, y lo es en la misma medida que lo pueda ser una villa romana.

En los albores entendimos también que esta propuesta de ecomuseo serviría no sólo para forjar identidades y cohesiones, amor propio, respetos, valoraciones y “apropiaciones”, sino igualmente para procurar un desarrollo local que ayudara a diversificar la economía local, como así ha sido, pero huyendo (como del diablo) del concepto de cultura como espectáculo y como espectáculo crematístico  . De esta guisa, hay que decir que en todo ello hay política, porque como decía Víctor Pulido en una de sus obras (uno de los artistas que en Almedinilla han participado en los “Diálogos entre patrimonio histórico y arte contemporáneo: El Vuelo de Hypnos”): “Todo es política”. Y hablar de patrimonio común, de identidades, de desarrollo local, de gestión pública, de participación ciudadana, de cultura como factor de desarrollo social…es política (que no ha de confundirse con partidismo).

Así, las investigaciones y reflexiones las desarrollamos desde el Museo Histórico de Almedinilla directamente, con distintos convenios de colaboración y diferentes universidades, o facilitando la misma (TFGs, TFMs, tesis, trabajos específicos…) ofreciendo al investigador/a el acceso a los fondos del Museo, a la Biblioteca Especializada CEAB, o al Alojamiento de Investigadores y Albergue y Centro de Formación de manera gratuita.

Pues bien, la investigación sobre el patrimonio y el debate museológico nos llevó a invitar a estas Jornadas a las gentes de Mértola, de la querida Portugal, proyecto capitaneado por Claudio Torres que nos sirvió, y sirve aún, de inspiración (de esta guisa, hace tres décadas, acudimos  vecinos, representantes políticos y técnicos a la orilla del Guadiana para saber de aquella experiencia). Virgilio Lopes nos acompañó amablemente en esta ocasión (a la par que nos trajo unos libros para la Biblioteca Especializada CEAB) señalando el carácter transformador (y por tanto político) de estas iniciativas y la dificultad de mantenerlas en el tiempo, porque son en definitiva “proyectos de vida”. Nos habló de cómo ha cambiado Mértola en 30 años para mejor y cómo el patrimonio se ha convertido en motor de desarrollo, generando también multitud de negocios privados.

Del mismo modo debía estar de alguna manera el Museo Histórico de Priego, que nos apoyó desde el principio, con Marcos Campos (conservador del mismo) en el montaje de la exposición temporal de las Jornadas, y con Rafael  Carmona (director del Museo) señalando la importancia que tienen los museos más allá de ser “contenedores culturales” y en este sentido la importancia que tuvo el Servicio Municipal de Arqueología de Priego (vinculado al Museo) desde el principio, con la elaboración de la Carta Arqueológica y su inclusión en el Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) llevando a cabo las intervenciones arqueológicas sin coste para los promotores o vecinos. También nos habló de la difusión científica que realiza la revista ANTIQUITAS, ventana al patrimonio de la comarca.

Otros apoyos los hemos tenido del Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico (IAPH) de la mano de Carlos Romero (que a última hora no pudo estar con nosotros). En esta ocasión, Isabel Luque (IAPH-Formación),  que realizó su tesis doctoral sobre la gestión patrimonial en Andalucia (con Almedinilla como ejemplo), nos habló de los programas formativos del IAPH para impulsar el desánimo que vino con la crisis de 2008  con programas como el de Patrimonio de Proximidad, RED-ACTÍVATE, el Máster de Patrimonio y Arquitectura con la Universidad de Sevilla, el proyecto europeo TEHIC  y el Máster de Interpretación del Patrimonio, también con la Universidad de Sevilla (en todos ellos ha participado o participa Almedinilla), entre otras propuestas,  incidiendo en la necesidad de desarrollar proyectos locales vinculados al territorio donde se conjuguen voluntades (proyectos personales y sociales con proyectos políticos) y  que tengan visibilidad.

Desde los comienzos Almedinilla estuvo integrada en la Asociación Provincial de Museos Locales de Córdoba, y Daniel Botella (actual presidente de la asociación) subrayó el carácter paternalista que aún tienen las administraciones autonómicas y estatales con respecto a los museos locales, la dificultad para que estos museos (los que ya están legalizados) sean depositarios del patrimonio que surge en sus términos municipales, y cómo trasladar ese patrimonio a las capitales es una forma de micro-colonialismo que rompe la cadena de custodia y conservación, la cadena de investigación, descontextualizando el patrimonio con respecto al territorio que lo crea y evitando que sea fuente de identidad y desarrollo local.

David Ruíz, desde el Museo de Gilena (Sevilla), volvió una vez más con su amabilidad y cariño a decirnos que fuimos su ejemplo y modelo a seguir. Un proyecto el de Gilena que destaca por la participación ciudadana, por haber hecho de las personas el objeto principal del patrimonio, y por elaborar programas de recreación histórica que son ya referentes internacionales. David advirtió del uso partidista (que no político) que ha de evitarse en estos proyectos, y nos indicó la necesidad (y al mismo tiempo la complejidad) de enlazarse con proyectos internacionales.

Jesús Fernández (Profesor en la Universidad de Oviedo y coordinador del Ecomuseu de La Ponte en Asturies) nos explicó el modelo de ecomuseo que tienen allí, dirigido por una asociación y con apoyo puntual de las administraciones. Han desarrollado los debates teóricos (reivindicando el carácter político) y está muy volcado en las redes de colaboración internacionales.

Víctor Fernández (Catedrático de Geografía Humana en la Universidad de Sevilla y miembro del ICOMOS) nos señaló que, a fin de cuentas, todo patrimonio es patrimonio humano e inmaterial porque son los sentires los que en definitiva convierten ese patrimonio, considerado técnicamente, en patrimonio común. Son los valores (la asignación de valores) los que articulan el patrimonio,  valores que han de ser considerados tanto en su vertiente técnica cuanto en la comunitaria, siendo personas intermedias entre esos “dos mundos” los que pueden entender y acudir a ambas esferas, y las que suelen dirigir los proyectos exitosos. Criticó el paternalismo de las administraciones estatales y autonómicas (que no es otra cosa que un micro-colonialismo) que por regla general “descapitaliza el territorio” al quitarle su patrimonio propio.

Oscar Navajas (Profesor en la Universidad de Alcalá de Henares) hizo su tesis sobre ecomuseos y museología social en España y le servimos de ejemplo. Nos indicó que no es tan importante el concepto o definición de “ecomuseo” sino el ir haciendo, porque son proyectos que nacen desde la práctica. También señaló la importancia de la visibilidad, de estar en las redes internacionales, y de la continuidad. Hizo referencia a Jordi Abella y el Ecomuseo del Vall D´Aneu (iba a estar entre nosotros pero finalmente no pudo venir) y el proyecto patrimonial que han desarrollado en el Concejo de Allariz (Orense) también de larga trayectoria.

Julia Añon (Secretaria de la asociación de Gestores Culturales de Andalucía en Córdoba) tocó la precariedad laboral y las dificultades para trabajar como gestor cultural;  Julia Carrillo (como gerente de los patronatos culturales de Priego) incidió en el necesario trabajo con los escolares; Sol Martín (Presidenta de la asociación de Museología y Museografía de Andalucía) lo hizo desde el carácter “militante” que tiene la cultura (y del que ella participa) y la necesidad de un cambio generacional que coja el testigo de esa militancia; Manuel Parodi (gestor cultural y miembro del ICOMOS y de GECA) insistió en la necesidad de investigar como paso previo a la divulgación, y que el patrimonio está relacionado con el día a día de las gentes, que no es algo ajeno y sólo para especialistas:  que el patrimonio se construye socialmente.

Rafael Guitiérrez, vecino de Almedinilla que colabora y trabaja temporalmente en el Ecomuseo, nos comentó cómo nació con él y cómo le afecto positivamente en su formación; Judith,  una de las investigadoras que está haciendo su TFM aquí, agradeció la infraestructura del Ecomuseo para facilitar la investigación; David y Maribel Rodríguez, desde la empresa privada, valoraron los proyectos públicos que se mantienen en el tiempo (en contraposición a los que se levantan por el tejado y terminan cerrados al poco) y Maribel además subrayó la importancia del patrimonio y de los museos locales (como el de La Rinconada en Sevilla, que ella dirige) que únicamente están pensados para vecinos y vecinas (y no tanto para el turismo);   José Luis y Clodette, como franceses con casa en la comarca, también nos hicieron sentir la energía especial que ellos notan en Almedinilla por las abundantes actividades culturales que se realizan.

Tuvimos también la presencia durante todo el debate de tres concejales: Cultura (Francisco Vicente) y Patrimonio (Natalia Zardain) que, siendo de otros lugares, se asentaron en Almedinilla, descubrieron la importante actividad cultural de la localidad y ya son parte de ese «oikos». El  concejal Francisco Pulido  reivindicó la política como ejercicio de transformación social y compromiso, dando valor a lo público. También nos acompañó el alcalde anterior: Antonio Cano, que nos recordó cómo hubo que apostar y arriesgar porque muchos vecinos veían que “de la piedras no se comía” y cómo los ayuntamientos tienen competencias y recursos propios “sin carácter finalista” que les permite decidir si quieren apostar más o menos por unos aspectos u otros, como la cultura. En toda la reunión estuvieron presentes en el aire los ecos de Antonio Pulido (alcalde que inició el proyecto del Ecomuseo) y del que fuera su concejal: Ignacio Muñiz García.

Cerró el debate el alcalde actual de Almedinilla: Jaime Castillo, que también creció de niño con el proyecto, señalando la continuidad en la apuesta cultural que el actual Ayuntamiento tiene (en torno al 10%-15% del presupuesto municipal) desde el territorio y la población,   lamentando  que no haya más implicación asociativa, porque ahora (con los altos y bajos que toda trayectoria larga tiene) ha podido menguar algo. Del mismo modo reivindicó no tanto la necesaria financiación para poder desarrollar competencias municipales (que también), cuanto la necesaria autonomía, autonomía que está cercenada por las últimas normativas estatales y autonómicas que impiden un desarrollo más flexible y cercano de esas competencias.

Las últimas palabras las aventó Virgilio Lopes reclamando más “claudios torres” que por Iberia se “esfarríen” y más políticos serios que se tomen en serio la función pública y que permitan que estos proyectos continúen otros 30 años más.

Para tratar los aspectos museográficos, las Jornadas debían tener también una exposición temporal, que en este caso se montó gracias a Marcos Campos y su colección de etnografía (la más importante de Andalucía)  en colaboración con el Museo de Priego (donde es conservador y animador sociocultural) y con el apoyo de trabajadoras del Ayuntamiento de Priego. La exposición trata sobre las eras y los trillos: Sobre Eras y Trillos,  y su montaje recuerda al de las colecciones románticas que, a pesar de concebirse desde la museografía tradicional, no deja de tener el interés y el encanto propio de alguien que durante media vida ha ido recogiendo con amor objetos y saberes olvidados (expuesta en la Casa de la Cultura-Sala Albayate durante unos meses).

Por la tarde había que recorrer en algo el territorio, con una pequeña caminata que nos llevó por una serie de antiguas eras: “Paja y grano, un recorrido mágico por las eras”, que debía ser el resumen de todo lo que hemos venido diciendo. En junio se hacía la labor del trillado y aventado del cereal, y era menester visualizar la importancia de estos elementos patrimoniales que están hoy presentes  en el paisaje, ya como arqueologías,  tan importantes como pudieran ser los restos iberos del Cerro de la Cruz.

Habida cuenta  que un vecino: Raúl Córdoba  (del hotel Rural La Era, uno de los muchos establecimientos turísticos de calidad surgidos en Almedinilla en los últimos años) había tenido la iniciativa particular de limpiar y reparar algunas de ellas, la ocasión era idónea para resumir en ese círculo cerrado todo lo que hemos venido diciendo y haciendo en 30 años.

Las eras elegidas fueron las de  Mª Elena Ramírez (de tipología antigua) que la ha mantenido pulcra y dignificada, donde se leyeron y se dieron los premios (concedidos por el hotel La Era y el Ayuntamiento) a los relatos cortos seleccionados (de los 30 presentados, tanto de adultos como de niños) que , bajo la temática del trabajo en las eras, correspondió en la categoría infantil a Manuela Gutiérrez (6 primaria) y a Moisés Padilla (1 eso).

Ya en la era de Mangorro (una de las adecentadas por Raúl Córdoba) iba a tener la actividad que sintetizaba todas las visiones, planteamientos, valores en relación al patrimonio común que nos movieron hace 30 años. La era de “Mangorro” tenía un carácter colectivo (para varias familias) que era lo más corriente,  y había dejado de tener vida hace 50 años. Redonda y empedrada con cantos rodados relucía ahora como antaño.

Y a su alrededor las mulillas fueron tirando de la trilla sobre la parva, mientras escuchábamos los “Cantes de Trilla” del cantaor Julio Fajardo, y esos mismos cantes (pero desde lo más jondo y telúrico) salidos de la garganda de Isi.  Carmen Herrera Jiménez, Antonio García Pareja,  Juan García Jiménez,  María del Carmen Molina Lozano y José Antonio Malagón entre otros se convertían de esta guisa en los verdaderos protagonistas y en el verdadero patrimonio objeto del Ecomuseo. Emoción a raudales, materialidad, participación, identidad, orgullo….memoria desde una visión curva (no académica) por mucha reflexión previa que haya.

Pero faltaba mostrar que todo patrimonio local tiene su conexión también con el resto del patrimonio, que el patrimonio es común a toda la humanidad. Había que señalar por qué el patrimonio de otros lugares también es el nuestro, y que la diversidad nos enriquece y proyecta. Qué mejor que cerrar las Jornadas entonces con el grupo de música folk asturiana: PICAROS que, como una saeta atravesando de Norte al Sur, nos trajeron desde la tercera era: la del del hotel La Era, los ecos rurales de otros campesinos y otros paisajes, los aires frescos del ecomuseo de La Ponte  (en Villanueva de Santo Adriano, Asturies) y los del pico Picaros que lo preside.

El arremate lo pusieron las «papas a lo pobre», el picaíllo y las gachas elaboradas por vecinos y vecinas.


Nada más, Tempus Fugit, y en aras de esa brevedad terminaré con la letra  del tango con el que empecé, diciendo que:  ”Guardo escondida una esperanza humilde que es toda la fortuna de mi corazón”, esperanza en que el proyecto continúe, se mejore, sea cada vez más participativo y no olvide nunca (por muchos cambios generacionales y políticos que se puedan dar) que antes que los intereses económicos derivados del patrimonio están los que generan identidades y orgullos, conocimiento y formación, memoria y transmisión de la misma, los que generan comunidad y patrimonio público…los que crean CULTURA,  pero con mayúsculas.

Ignacio Muñiz Jaén

 

 

DEBATE EN DIRECTO

-Primera parte: https://www.youtube.com/watch?v=QWbum-TT4V8

-Segunda parte: https://www.youtube.com/watch?v=C3xCj1ZuwZs

-Trilla: https://www.youtube.com/watch?v=eBvq9f55rdw

 

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