SE PRESENTA EL LIBRO «PRIEGÚO BÁSICO» DE MANUEL MOLINA
Escrito por ecomuseo en Sin categoríaCON LA PÉRDIDA DE UNA LENGUA SE PIERDE UN TROZO DE HUMANIDAD
Eso afirmaba el gran lingüista y filósofo Noam Chomsky al advertir que pronto moriría el único hablante de una lengua amerindia que sólo él hablaba.
Con las hablas andaluzas (que son plural y no singular) afortunadamente no pasa esto, gracias al empuje de los hablantes andaluces y gracias a trabajos como los de Manuel Molina que el viernes pasado se presentó en la Biblioteca de Almedinilla: PRIEGÚO BÁSICO.
Y ello a pesar de los ataques y menosprecios continuados a las hablas andaluzas: que si el presentador/a andaluz/a debe hablar como un vallisoletano por televisión (pero una canaria o un catalán pueden tener su acento sin problemas), que si no se entiende, que si hablan mal, que si cuando se habla en series y películas se asocia a sirvientes y pobres…y todo ello a pesar de ser las hablas andaluzas las que más han desarrollado el castellano, las que más han influenciado en cómo se habla el castellano en América y el mundo (de hecho el castellano de Valladolid lo habla una inmensa minoría de hispano-hablantes), las que destacan por sus giros gramaticales, riqueza de vocabulario, dobles (y triples) sentidos, por el mundo metafórico y por su musicalidad. A pesar de que la primera gramática española fuera realizada por el sevillano Antonio de Lebrija y a pesar de ser Andalucía rica en poetas y literatos, en herencia oral y en folclore. Pero eso es lo que hay (y contra lo que hay que rebelarse permanentemente). Porque «noniná», «calpancalá», «trepar», «haiga», «manque», «hogaño», «tejeringo», «esfaratao», «farfolla», «vide»…son expresiones de unas hablas ricas, singulares y las más de las veces llenas de cultismos y arcaísmos (no de vulgarismos).
Interesante debate que se abrió con la presentación del libro, subrayando la rica variedad de acentos andaluces (aunque se va perdiendo), cómo en la misma comarca de Priego hay localidades como Almedinilla donde no se sesea, cómo incluso se zezea en algunos pueblos de Córdoba (Montemayor y Montalbán) o cómo se jejea en algunos pueblos de Jaén y Granada. Cómo el seseo de Priego es además diferente al de Lucena o al de Fernán Núñez.
Un debate donde se habló de la muy probable mayor impronta del antiguo idioma mozárabe en las hablas andaluzas (más que en otras lenguas romances peninsulares) y de la necesidad de hablar con naturalidad, sin forzar acentos (en un sentido u otro) pero intentando dar vida (pronunciándolas) a palabras y expresiones de antaño, de nuestras abuelas, para que no mueran y sigan asujetándonos a nuestra memoria.

