montejicar
 
Como la granada (fruta que simbolizaba en la Antigüedad la fertilidad) este encuentro celebrado en Montejícar los días 4, 5 y 6 de Noviembre, bajo el subtítulo de “Arqueología de sofá: las claves de la arqueología peninsular”, ha estado lleno de encuentros y reencuentros antioxidantes y llenos de vitamina. Relaciones minerales que quieren llevar el debate universitario a las localidades rurales para abrirlo a la población local desde el acercamiento didáctico.
 
Al maestro de ceremonias: Andrés Adroher (profesor de la Universidad de Granada), y a Manuel Ramírez (Centro de Estudios de Arqueología Bastetana) se debe esta iniciativa, a la que el Ecomuseo del río Caicena (de la mano de Ignacio Muñiz) fue invitado para moderar una de las sesiones: “De cómo las casas reflejan las culturas y sus transformaciones” con los ponentes Octavio Torres y Diego López.
 
En torno a 50 Vecinos y vecinas de Montejícar se congregaron junto a muchos especialistas en estas materias que se desplazaron a esta localidad granaína atraídos por el hechizo y seducción del maestro de ceremonias, que une a su bonhomía y generosidad la pasión y el rigor del buen hacer científico
 
… Y el alcalde (y parte de la corporación municipal) presentes como oyentes durante toda la jornada, discretos y atentos, que reflejó el interés que este Ayuntamiento está poniendo en su patrimonio, con la excavación y restauración del castillo y con su intención de intervenir lo antes posible en el interesante «oppidum» ibérico de Los Allozos (muy relacionado con el santuario ibérico de El Pajarillo, en la jienense Huelma).
 
Un formato original con debates guiados por preguntas de un moderador (que al mismo tiempo interactúa con el público), una temática muy interesante (como es el último milenio antes de Cristo y las relaciones entre población indígena y colonial), unido a la calidad de los ponentes y a un discurso didáctico hicieron las intervenciones amenas y fértiles.
 
De esta manera, cuando se une voluntad política (más que los dineros) y un equipo entregado de profesionales, no cabe esperar otra cosa que buenos augurios. Para apoyar estas iniciativas siempre podrán contar con el Ecomuseo en todo lo que sea menester.
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Y como conclusión la imagen de esa granada, la «punica granatum» traída por los fenicios y extendida por los púnicos cartagineses en la Península Ibérica, cuyo interior de múltiples semillas rojas separadas por tabiques membranosos nos hablan de la diversidad (la diversidad de los pueblos indígenas, la diversidad de las relaciones de éstos con los colonizadores fenicios, la propia diversidad de la sociedad fenicia y su herencia púnica diversa, que formará parte intrínseca a su vez de la propia diversidad de Tartesos y de los pueblos iberos) pero que aun diversa se encierra en la corteza gruesa del fruto, advirtiéndonos de esa koiné, de esa comunidad mediterránea, de la que formamos parte tanto en el pasado como en el presente. foto3foto8
 
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