Lleva 3 años un macho cabrio refugiándose en la sombra fresca que proyecta la cubierta de la zona exhumada en el yacimiento arqueológico del Cerro de la Cruz.
Este año hay 4.
Ayer volvimos a echar un gel repelente para ahuyentarlas. Porque 120 kilos de cabra hispánica sobre los muros iberos se diría que son como aquel general romano, Serviliano, haciendo de las suyas sobre la población nativa y destruyendo poblados.
Todos queremos naturaleza…pero no desde las televisiones urbanas sino desde la gestión del día a día en el mundo rural. La falta de gestión provoca abandonos de zonas de monte y pastos, así como sobrepoblación de ciertos animales.
Por otro lado, a falta ya de ganadería en los campos, estas amigas hispánicas son las únicas que hacen de cortafuegos.

