La Arqueología es una ciencia auxiliar al servicio de la Historia (no es lugar ahora para debatir sobre el concepto de ciencia) que se caracteriza por un conjunto de técnicas que tiene como eje fundamental el estudio estratigráfico. No es sólo un conjunto de técnicas porque la metodología arqueológica puede ser objeto de reflexión y de planteamientos teóricos previos, como la propia disciplina histórica que la enmarca (lo cual la sitúa en el campo de las ciencias)…porque lo más frecuente es encontrar lo que previamente se busca, aunque no es menos cierto que a veces uno encuentra lo que no busca.  
Para buscar y encontrar se deben “destruir” las huellas dejadas por ese pasado más o menos remoto, datos que se pierden si no se documentan adecuadamente. Es por tanto la labor arqueológica como el trabajo de los detectives buscando huellas y pistas para interpretar un suceso: si estas huellas no se documentan bien esa información se perderá para la investigación.
En nuestra excavación del Cerro de la Cruz vamos resolviendo dudas cada día, preguntas diarias con respuestas de acierto-error, que van respondiendo, matizando o cambiando interpretaciones previas. No será hasta dar por finalizada la excavación cuando estas dudas tengan respuestas más claras…aunque continuarán expresándose sin certezas absolutas al no llegarnos toda la información dejada en el pasado. Incluso en el caso ideal de que así fuera siempre serán hipótesis en función de la interpretación y de los postulados teóricos desde donde se interprete (hipótesis más probables cuantos más datos existan y más coherencia teórico-metodológica se establezcan entre ellos).
A medida que van transcurriendo los días de excavación en el Cerro ya podemos confirmar que hemos documentado los dos muros que delimitan la nueva estancia ibérica, gran parte del derrumbe de adobes de los muros de esta estancia, y el suelo sobre el que comienzan a aparecer objetos completos (que nos permitirá realizar análisis micro-espaciales para ver cómo se comportan esos objetos en el nivel de uso que tuvo la estancia).
Empezamos a documentar los preparados de suelos ibéricos y los aterrazamientos que, para salvar la pendiente natural del cerro, se llevaron a cabo también en este periodo. Afectando desigualmente a los restos ibéricos documentamos el aterrazamiento posterior de época emiral (con un cúmulo importante de piedras) sobre el cual esparcieron basura y un preparado agrícola que nivelaba el terreno.
Queda por definir si originalmente la estancia ibérica estaba dividida en dos (o si el muro divisorio está perdido por el aterrazamiento emiral), si el aterrazamiento con piedras es clara y exclusivamente emiral (o tiene una fase ibérica), si hay dos fases constructivas (o reformas) en época ibérica en uno de los sectores, y si tiene entidad una pequeña Unidad Estratigráfica correspondiente seguramente a los momentos posteriores a la destrucción violenta del poblado ibérico (con algunos materiales propiamente romanos).
Todo ello, como decimos, junto al estudio micro-espacial de todos los objetos ibéricos que han quedado sobre el suelo original de la estancia (y bajo el nivel de derrumbe de muros de adobes) que nos aportarán valiosa información al tiempo que contribuirá a potenciar la musealización del yacimiento (con objetos reproducidos).
Una vez exhumada esta superficie del yacimiento arqueológico se propondrán soluciones para evitar la erosión por escorrentías.
Empezamos a documentar los preparados de suelos ibéricos y los aterrazamientos que, para salvar la pendiente natural del cerro, se llevaron a cabo en este periodo.
Afectando desigualmente a los restos ibéricos documentamos el aterrazamiento posterior de época emiral (con un cúmulo importante de piedras) sobre el cual esparcieron basura y un preparado agrícola que nivelaba el terreno.
Queda por definir si originalmente la estancia ibérica estaba dividida en dos (o si el muro divisorio está perdido por el aterrazamiento emiral), si el aterrazamiento con piedras es clara y exclusivamente emiral (o tiene una fase ibérica), si hay dos fases constructivas (o reformas) en época ibérica en uno de los sectores, y si tiene entidad una pequeña Unidad Estratigráfica correspondiente seguramente a los momentos posteriores a la destrucción violenta del poblado ibérico (con algunos materiales propiamente romanos).
Todo ello, como decimos, junto al estudio micro-espacial de todos los objetos ibéricos que han quedado sobre el suelo original de la estancia (y bajo el nivel de derrumbe de muros de adobes) que nos aportarán valiosa información al tiempo que contribuirá a potenciar la musealización del yacimiento (con objetos reproducidos).
Una vez exhumada esta superficie del yacimiento arqueológico se propondrán soluciones para evitar la erosión por escorrentías.
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