Archivo de abril 2020

Descárgate aquí el análisis: impacto en el turismo

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Los trabajos de microexcavación del interior de las dos urnas cinerarias, encontradas en 2019 en la necrópolis ibérica de Los Collados, avanza poco a poco. Ambas urnas se entregaron en depósito temporal para su estudio en el Laboratorio de Antropología Departamento de Medicina Legal, Toxicología y Antropología Física de la Facultad de Medicina de la Universidad de Granada, y están siendo estudiadas por  Carmen María Román Muñoz.

 

Carmen María Román ha comenzado con la urna de la Tumba 3, realizada sobre una fosa irregular en el terreno natural de margo-calizas.  En el límite occidental de la fosa pudimos registrar dos piedras planas en forma de placas que conformaban un apoyo sobre el que probablemente se encontraba, en origen, la urna funeraria, de modo que la posición en que la encontramos parecía ser consecuencia de un desplazamiento desde este punto de apoyo. Junto a la urna se encontraba, también aparentemente desplazado desde el mismo lugar, un plato-tapadera de borde vuelto que, por la posición de las concreciones y su diámetro, cabría pensar actuó como cubrición de la misma.

El resto de la superficie de la fosa aparecía cubierta por objetos que conformaban el ajuar funerario, entre los que se encontraban elementos cerámicos como un plato de borde vuelto y dos cuencos, y elementos metálicos como una espada de hoja recta y un soliferreum inutilizados (doblados), una punta de lanza, un regatón, una manilla de escudo y un cuchillo.

En la microexcavación, Carmen María Román nos adelanta que ha encontrado los restos óseos, a pesar de la cremación, en buen estado, advirtiendo de una cremación con poca intensidad. Además ha encontrado una fíbula anular y un aplique, lo que señala que el cuerpo fue cremado en la pira funeraria vestido.

 

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En lo relativo a patrimonio histórico (que es el texto que se adjunta) los particulares han de tener los permisos por parte de los ayuntamientos, que ha de ejecutar la normativa autonómica respectiva (en aras de sus competencias, que tiene aunque no desarrolladas). Si es el propio ayuntamiento quien ejecuta el proyecto debe seguir esa misma normativa.

 
En el caso del patrimonio histórico se entiende que no hay desregulación sino descentralización.
 
Desde el municipalismo las competencias que los ayuntamientos tienen (pero que no terminan de desarrollarse ni de financiarse…uno de los muchos temas pendientes desde la llamada Transición) se hacen más evidentes en los ayuntamientos que ya tienen servicios específicos relacionados con el patrimonio (servicio de arqueología, museo local…).
 
En otras cuestiones, como las medioambientales (en las que también tiene interés el Ecomuseo y competencia el Ayuntamiento) hay que leer el Decreto original con detenimiento para posicionarse.
 
En cualquier caso, descentralizar no es desregular, y no debería serlo. Si se actuara mal desde los ayuntamientos…denuncia.
 
En concreto el Decreto dice que:
 
«Siempre que estas actuaciones impliquen una intervención mínima, entendiendo por tales las obras interiores que no afecten al subsuelo o a la estructura y configuración arquitectónica ni a elementos decorativos del patrimonio histórico» los municipios pueden directamente otorgar licencia de obras siempre que se ajusten a los requisitos de intervención mínima.
 
El problema está en la indefinición de «mínima» donde habrá mucho margen discrecional que requerirá que los ayuntamientos cuenten con expertos internos o externos en estas materias de patrimonio para no rebasar ese «minimo» poco definido.

Descargar aquí todo el Decreto: BOJA20-504-00094-4016-01_00171425

CARTA ORIGINAL

El 9 de marzo pasado el Consejo de Gobierno de la Junta de Andalucía aprobó el Decreto-ley 2/2020, de 9 de marzo, de mejora y simplificación de la regulación para el fomento de la actividad productiva de Andalucía, publicado en el Boletín Oficial de la Junta de Andalucía del 12 de marzo, que tiene por objeto adoptar medidas de carácter extraordinario y urgente destinadas a mejorar la regulación económica, para potenciar la actividad en Andalucía, contrarrestar la desaceleración económica y sentar las bases que permitan reorientar el modelo productivo andaluz para hacerlo más competitivo y sostenible. En el que se aborda la modificación de aquellas normas que dificultan el acceso o ejercicio de una actividad productiva a emprendedores y empresas, simplificando trámites y reduciendo los requisitos administrativos injustificados o desproporcionados y, de esta forma, promover el desarrollo económico y la creación de empleo de calidad. Una de las normas que ha sido modificada ha sido la Ley 14/2007, de 26 de noviembre, del Patrimonio Histórico de Andalucía.

 

En el artículo 13 del citado Decreto-ley se acomete la revisión de los procedimientos de autorización administrativa regulados en la Ley 14/2007, de 26 de noviembre, del Patrimonio Histórico de Andalucía, en relación con determinadas actuaciones sobre inmuebles que los particulares u otras Administraciones Públicas deseen llevar a cabo en el entorno de los bienes de interés cultural así como en determinadas tipologías de estos bienes, al objeto de eliminar la preceptiva autorización de la Consejería competente en materia de patrimonio histórico, siempre que estas actuaciones impliquen una intervención mínima. Todo ello, con el fin de eliminar cargas innecesarias o desproporcionadas para el desarrollo de las actividades económicas.

 

En concreto se modifica el apartado 3 del artículo 33 de la Ley 14/2007, de 26 de noviembre, del Patrimonio Histórico de Andalucía, que regula la autorización de la Consejería competente en materia de patrimonio histórico, con carácter previo a las restantes licencias o autorizaciones que fueran pertinentes, para realizar cualquier cambio o modificación que los particulares u otras Administraciones Públicas deseen llevar a cabo en inmuebles objeto de inscripción como Bien de Interés Cultural o su entorno, excluyendo determinadas obras de tal autorización previa, lo que permite en estos casos a los municipios otorgar la licencia de obras sin esperar la intervención de la Consejería.

 

Así, desde el momento de la entrada en vigor del Decreto-Ley, el 13 de marzo de 2020, no es necesario la autorización previa ni comunicación a la Consejería competente en materia de patrimonio histórico para la realización de obras que impliquen una intervención mínima, entendiendo por tales las obras interiores que no afecten al subsuelo, a la estructura y configuración arquitectónica ni a elementos decorativos del patrimonio histórico, en los inmuebles comprendidos en los siguientes casos:

a) En el entorno de un Bien de Interés Cultural.

b) En los Conjuntos Históricos, Sitios Históricos, Zonas Arqueológicas, Lugares de Interés Etnológico, Lugares de Interés Industrial o Zonas Patrimoniales, que no estén inscritos en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz como Monumentos y Jardines Históricos.

Es decir los municipios, en los citados casos, pueden directamente otorgar licencia de obras siempre que se ajusten a los requisitos de intervención mínima, sin tener que contar con la autorización previa de la Consejería competente en materia de patrimonio histórico, ni la previa comunicación de su inicio, en los Bienes de Interés Cultural y sus entornos, a excepción de los inmuebles que hayan sido declarados Monumentos o Jardines Históricos, al tratarse de obras que no alteran los valores patrimoniales por los que fueron declarados Bien de Interés Cultural. Encontrándose su municipio en esta situación, esperamos que esta medida permita agilizar la concesión de licencias, evitando demoras derivadas de la necesidad de autorización previa por esta Consejería.

Descarga aquí la carta: Carta Consejera de Cultura y Patrimonio Histórico

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No se ha localizado la muralla ibérica pero se afianza la documentación del poblado Tardoantiguo-Emiral.
Durante el mes de febrero, y hasta que la Comisión de Seguimiento del corona-virus del ayuntamiento de Almedinlla (adelantándose una semana a otras administraciones) cerrara los edificios y la suspensión de todas las actividades municipales no estratégicas (el 23 de marzo), se han llevado a cabo excavaciones arqueológicas en el Cerro de la Cruz a través de un equipo compuesto por el arqueólogo municipal, Ignacio Muñiz, los arqueólogos Manuel Abelleira y Andrés Roldán,  el técnico Emilio Ruiz y los peones Antonio Reina y Antonio Sánchez, con el apoyo voluntario del Catedrático de Arqueología de la Universidad de Granada, Andrés Adroher, la arqueóloga Mónica Calderón (Universidad Autónoma de Madrid) y los estudiantes José Miguel Osuna (Universidad de Granada) y Arturo García (Universidad de Alicante).
Autorizada por la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía como intervención puntual, y en el contexto del proyecto que financia la Diputación de Córdoba y el Ayuntamiento para reponer el vallado (y ampliarlo), se intervino en el lugar donde pensamos que se encontraba la muralla ibérica para evitar que los restos quedaran afectados por las propias obras del vallado (que iba por encima).

murallas situacion manu Model (1)

muralla-prueba

Muralla 26-02-2020 corte 1 planta y alzado-Model

 

Analizando las “curvas de nivel” del plano del Cerro (con una equidistancia de 5 mts.) y la topografía del mismo, consideramos que la muralla bien podían ser los restos de muros visibles que bordean la última de esas “curvas de nivel”, antes de llegar a la zona más llana.  Los restos de muros (que parecen formar uno y continuo, aunque oculto y vencido en diferentes puntos) aparecen como límite y linde entre fincas y, aunque están construidos en diferentes épocas (desde época ibérica, tal vez, hasta nuestros días), conservan zonas que podrían corresponder con un muro de edilicia ibérica, muy similar a la documentada en los muros de aterrazamiento de las zonas exhumadas de este periodo, y que en algunos puntos se conserva con 3 mts. de altura. Sobre este muro pétreo bien pudo haber un alzado de adobes o tapiales que complementaría el parapeto defensivo en época ibérica.

 

No obstante, en el primer corte de excavación (Zona 10) , una vez documentadas y retiradas las piedras que hacían cara con el muro, pero con edilicia moderna o contemporánea (rehaciendo el muro antiguo al tiempo que les serviría para retirar piedras de la finca) y el majano moderno o contemporáneo (que en parte rompía el muro antiguo y en parte era contenido por el muro rehecho), pudimos comprobar que el muro antiguo tenía debajo unidades estratigráficas con materiales tardorromanos (restos de dolia, restos de tegulae, alguna Sigillata Africana Clara, y una moneda *) junto a materiales emirales (entre ellos una punta de flecha), todos ellos mezclados con cerámicas ibéricas del siglo II a. C. (con algún fragmentos de cerámica de Barniz Negro o Campaniense A, A Tardía y B).

Zona 10

 

Estos materiales mezclados se volvieron a documentar en unidades estratigráfícas de los otros dos cortes (Zona 11-12, Zona 13), si bien no exactamente debajo de los muros sino en el mismo perfil.

Zona 11-12

 

De esta manera, y a falta de un estudio más detallado, pensamos que la muralla ibérica , de existir, debe estar retranqueada más hacia atrás (al menos en la Zona 10) y coincidiendo con la siguiente curva de nivel, a  5 mts de distancia. Por delante de esta hipotética muralla ibérica (que bien podría ser el último muro de aterrazamiento hacia la parte baja del cerro -terrazas artificiales que es como se organiza urbanísticamente el poblado ibérico- con ese añadido de adobes o tapial) y utilizando las mismas piedras del muro ibérico, caídas o no por el paso del tiempo, se construiría el muro tardoantiguo-emiral. Durante los siglos VII-IX  este muro pudo ser bien un muro o muralla de protección, bien un muro de contención de una terraza tal vez con función más agrícola que otra cosa. Las unidades estratigráficas que documentamos (que corresponde con la tierra sostenida por el muro, tierra con mucho componente orgánico) lo pudieran señalar.


Punta de flecha                                                 Moneda

 

Sí  es más evidente esta función agrícola para momentos modernos y contemporáneos, donde el muro antiguo  rehecho contenía una terraza  con tierra de mucho material orgánico y poca cerámica, horadada en parte por un majano contemporáneo (que también sujeta el muro)  sobre el cual vuelve  a haber tierra con mucho material orgánico y menos cerámica aún. Este cultivo en terrazas de época moderna y contemporánea (reaprovechando antiguos aterrazamientos ibéricos) lo vemos en otras zonas del Cerro, aterrazamientos que también en algún caso se aprovechan en época anterior Tardoantigua-Emiral, aunque no sabemos con seguridad si con carácter agrícola o más como trama urbana.

Estratigrafia Zona 10

 

Lo que sí podemos decir es que la fase Tardoantigua-Emiral del Cerro de la Cruz es más potente y extensa de lo que se pensaba, que posiblemente ocupó todo el cerro, y que formaría una alquería o hisn en el periodo andalusí emiral, bien dando continuidad a una población inmediatamente anterior (con restos que hemos encontrado también en Los Collados), bien reutilizando algunos materiales, entre los que cabría señalar monedas tardoantiguas que siguen su curso en este periodo junto al  felús islámico.
En este sentido vemos cada vez más claro la contemporaneidad de esta fase Tardoantuigua-Emiral del Cerro (y tal vez Los Collados) con los restos que hemos documentado (pero aún sin excavación) en Los Castillejos, la elevación que queda enfrente del Cerro de la Cruz, defendiendo por el otro lado el desfiladero que forma el río Caicena en la línea de otros hisn de la comarca.

Vista aérea de la Zona 10

(*) El colaborador con el Ecomuseo, Francisco J. Matas, la identifica casi seguro con Constancio II, con cronología entre el 346 y el 354. Acuñaron con este reverso Constante, Constancia II, Magnencio y Constancio Galo.

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