El servicio de protección del patrimonio histórico y medioambiental de la Guardia Civl: SEPRONA, paraliza una obra en la aldea de Sileras.
 
La obra ha roto perpendicularmente un trozo de la mina de agua de origen tardorromano-medieval con el objeto de desviar el agua de la galería hacia otro punto diferente al que ha tenido siempre.
 
La mina de agua está catalogada por el Museo Histórico de Almedinilla como Mina de Agua 1 de Sileras y, aunque de más longitud, es similar a la existente en la misma aldea (en la calle Iglesia) catalogada como Mina de Agua 2 de Sileras. Estas dos minas seguramente sean las huellas del origen de la aldea de Las Sileras en torno a estas surgencias de agua.
 
La mina de agua en cuestión es la típica galería subterránea (a 1,5 mts. de la superficie) de 1,60 mts. de altura y medio metro de anchura (con sección en medio punto) y una longitud de 35 mts. que horada la roca natural de travertino (“tosca”) hasta encontrar la surgencia y conducirla a través de la propia galería hacia el exterior.
 
Estas minas de agua son frecuentes en Almedinilla (el Museo tiene catalogadas las de Sileras 2, Carafuentes, Los Castillejos, Fuente del Piojo, Fuente Ribera, El Ruedo, El Melero) asociadas en el exterior a una alberca y realizadas mayormente en el travertino o “tosca” (aunque también aparecen en margas y margo-calizas “grea”, e incluso en arenisca).
 
Al igual que otras técnicas (como los muros de “piedra seca”: muros hechos piedra sobre piedra sin traba de barro o argamasa, que pueden tener una cronología desde época prehistórica a las actuales) estas galerias se han estado haciendo hasta hace 70 años y muchas son de origen romano o andalusí.
 
En este caso, y por los materiales cerámicos que encontramos en los terrenos que aún se riegan con el agua procedente de la mina, el Museo de Almedinilla le ha dado una adscripción cronológica tardorromana-emiral (siglos VI-X) aunque la mina se sigue utilizando hoy en día (por ello aparecen cerámicas del siglo XVII-XVIII y modernas).
 
Esperemos que la mina se deje en las condiciones en las que se encontraba y que, a pesar de haber roto un trozo de la misma, se pueda conservar como huella histórica de los sistemas de regadío tradicionales y del propio origen de la aldea de Las Sileras.
Deja una Respuesta