Una docena de personas asistieron a las magníficas conferencias impartidas por Fernando Quesada (Profesor de la Universidad Autónoma de Madrid, máximo conocedor de la cultura ibérica y especializado en arqueología militar, Director del proyecto de Investigación financiado por el Ministerio de Cultura entre el Cerro de la Merced de Cabra y el Cerro de la Cruz de Almedinilla, y Coodirector de las excavaciones del Cerro de la Cruz junto a Ignacio Muñiz) y Gonzalo Ruíz Zapatero (Catedrático de la Universidad Complutense de Madrid, especialista en la Edad del Hierro y uno de los principales exponentes en la arqueología peninsular, responsable de la introducción de las corrientes anglosajonas más novedosas y de los debates teóricos en la disciplina).
 
Fernando Quesada (con vínculos en Almedinilla desde 1987) hizo un recorrido por las investigaciones llevadas a cabo en el Cerro de la Cruz señalando la excepcionalidad del yacimiento en su estado de conservación, riqueza de materiales y en su carácter único como yacimiento de Baja Época Ibérica documentado y visitable en Andalucía, con un contexto histórico que nos habla de las revueltas lusitanas y la plena romanización de estos territorios serranos a finales del siglo II antes de Cristo. El Cerro de la Cruz representa el “paradigma pompeyano” como yacimiento monofásico que ha dejado fosilizado el momento de destrucción violenta que sufrió (constatado en niveles de incendio y restos óseos humanos con trazas de muerte violenta).
 
El profesor Quesada pasó después a comentar la riqueza tipológica de la cerámica del Cerro de la Cruz y su catalogación (tipología única para la Baja Época Ibérica del siglo II antes de Cristo) de gran influencia púnica y con escasa presencia de cerámica romana (aunque Roma llevara 70 años dominando el Valle del Guadalquivir). En el debate posterior se abordó el desfase cronológico entre el poblado y la necrópolis (excavada a finales del siglo XIX) y el carácter estrictamente monofásico del poblado (mediados del siglo II antes de Cristo) o una posible fase anterior más antigua, del siglo III antes de Cristo. Finalmente se apuntó la necesidad de realizar en el futuro inmediato una serie de sondeos para poder documentar la muralla de este oppidum, o poblado fortificado.
 
Por su parte el catedrático Ruíz Zapatero despertó la curiosidad de los presentes con una conferencia que planteó diferentes preguntas y perspectivas a la hora de acercarse a los estudios cerámicos, abriendo puertas a la reflexión y a los distintos campos en los que se puede incidir a partir del estudio de estos objetos (tipológico-cronológicos, modos de producción, usos, circulación e intercambios, organización social, aspectos simbólicos e identitarios, y los problemas de la fragmentación).
Ruíz Zapatero comentó la importancia de saber de dónde viene la investigación, de los planteamientos teóricos, de abordar la biografía de los objetos cerámicos, y advirtió sobre los peligros de la excesiva especialización y la consiguiente creación de “guetos”, insistiendo en la necesidad de no perder la perspectiva histórica (ya que la labor final del arqueólog@ debe ser esa). En el debate posterior se incidió en buscar en la investigación no tanto la “objetividad” cuanto la coherencia y la honestidad, haciendo explícitos los planteamientos teóricos de partida (ya sean materialistas históricos, estructuralistas, procesuales, posprocesuales…) a la hora de hacer la investigación.
 
Finalmente se visitó el Museo Histórico y el Aula del Campesinado, quedando Gonzalo Ruíz Zapatero sorprendido y felicitándonos por la idea de combinar el arte contemporáneo, la etnología y las piezas arqueológicas en un discurso que consideró valiente y arriesgado (quedando el compromiso de elaborar desde el Museo de Almedinilla un artículo sobre esta cuestión para la revista Complutum de la Universidad Complutense).
 
DESDE EL ECOMUSEO DAMOS LAS GRACIAS ENCARECIDAMENTE A FERNANDO Y GONZALO POR EL ESFUERZO DE VENIR DESDE MADRID Y POR LA GRAN CALIDAD DE LAS CONFERENCIAS, FORMATIVAS Y DIDÁCTICAS.
Deja una Respuesta